Del Poblenou al 22@ y de vuelta: identidades locales y arraigo de la actividad económica

 

Después de más de 10 años de desarrollo del proyecto 22@, existe una literatura abundante en los estudios urbanos sobre sus efectos y consecuencias. Desde la economía se ha analizado qué éxito ha tenido el distrito de actividades 22@ en términos de creación de un nuevo distrito industrial en la ciudad, y si está emergiendo realmente un nuevo distrito de actividades en la zona. En el campo de la sociología urbana los estudios se han centrado más en el impacto social de la transformación del barrio y el papel de los agentes urbanos en esta transformación. En este apunte se parte de la perspectiva de la sociología económica para mostrar como el intento de crear un distrito de actividades sin tener en cuenta la vida social preexistente ha tenido unos costes elevados en términos de políticas de creación y atracción de actividad económica.

 A parte de su faceta urbanística, más conocida, la historia del 22@ es también la historia de los esfuerzos de la administración local para hacer arraigar la actividad económica en el “distrito de la innovación”. El proyecto del 22@ consistió en una reordenación urbanística que tenía el doble objetivo de relanzar el antiguo distrito industrial de la ciudad de Barcelona como una área de crecimiento económico y evitar que el capital inmobiliario construyera un barrio residencial del estilo de que se había desarrollado en 1992 para la Villa Olímpica. El objetivo era forzar la diversificación de usos y promover áreas residenciales con actividad económica y comercial. Sin embargo, la planificación urbanística partió de entender la zona como una ‘Tabula rasa’ donde se podía operar a placer, sin tener en cuenta que, aunque en declive, el barrio del Poblenou seguía manteniendo una significativa actividad económica, así como una intensa vida social. La oposición al proyecto, su modificación y los conflictos inherentes a su desarrollo han sido analizadas en profundidad durante estos últimos años. Aquí quiero hacer un balance de las políticas de aglomeración de actividad económica, mucho menos conocidas y quizás por eso, menos contestadas.

Las diferentes áreas del Poblenou consideradas "22@"

Las diferentes áreas del Poblenou consideradas “22@”

 El proyecto 22@ parece asumir las tesis de Jane Jacobs,al defender la combinación de usos para estimular la innovación y el conocimiento, asumiendo que el barrio tiene que ser un espacio de interacciones sociales que estimulen la innovación. Sin embargo, la fase de reurbanización que empezó a negociarse en 1996, y a ejecutarse en el año 2000 significó una pérdida importante de vida social en el barrio, con el desplazamiento de viviendas y actividad económica en las áreas consideradas 22@, que había que llenar con industrias del conocimiento y nueva población. Dejando a un lado los intereses de los agentes urbanos en esta remodelación, desarrollado en pleno boom del ladrillo, el proyecto en tanto que promoción de la aglomeración económica en la zona 22@ tenía una serie de limitaciones importantes.

 La primera es la indefinición territorial. El 22@ se promociona como un distrito, pero en realidad está conformado por varias áreas de un mismo barrio. En las áreas 22@ solo se permiten actividades consideradas de conocimiento. A esto hay que sumarle que de las tres áreas previstas, solo en dos se ha completado su reforma. Así, la promoción del 22@ como un ‘lugar’ se superpone a la identidad previa del Poblenou, y en cierta medida lo destruye o almenos lo transforma. Esto implicó el fuerte enfrentamiento con los vecinos, que además de exigir más equipamientos para el barrio si se ampliaba su población, sintieron el proyecto 22@ como una amenaza a su identidad, cosa que les llevó a una preocupación creciente por la preservación del patrimonio histórico y a la reivindicación del nombre y la historia del Poblenou. En segundo lugar, pese a la retórica de cierta conexión con el pasado industrial del distrito, la invención de una nueva identidad urbana “22@” en torno al conocimiento partió de cero.

 Estos elementos han conllevado un gran esfuerzo económico por parte de las administraciones a distintos niveles (local, autonómica y central) para hacer crecer y dar a conocer el nuevo ‘distrito del conocimiento’. Estas acciones incluyeron en un primer momento el traslado de sedes de empresas públicas, participadas por la administración y antiguos monopolios: Aguas de Barcelona, Indra, sede de RTVE en Cataluña, la Comisión del Mercado de Telecomunicaciones, o Mediapro, entre otras, y en una segunda fase la creación de una serie de iniciativas para atraer nuevas empresas y hacer que ‘arraiguen’ en el nuevo barrioL  En 2004 se crea 22@network, asociación de empresas del distrito que surge por iniciativa del (o sea con fondos del) ayuntamiento, con el objetivo de crear una asociación empresarial que con los años funcione de forma autónoma. Desde 22@network se organizan encuentros formales e informales, seminarios y jornadas entre empresas para generar un clima de confianza entre ellas. También pretende enlazar el tejido empresarial del 22@ con la realidad del barrio del Poblenou a través de implicar al tejido empresarial con la vida asociativa del barrio. Sin embargo, estos esfuerzos han caído en saco roto, en gran parte por la oposición vecinal. Un ejemplo es la promoción del festival artístico 22@ inside, del que se celebraron pocas ediciones y que contó con la oposición de los artistas residentes en el barrio, que en gran medida fueron expulsados por el mismo proyecto 22@.

Por otro lado, a partir de 2007 se organizan las primeras jornadas internacionales de clústers urbanos, con el objetivo de fomentar la aglomeración de empresas del 22@ y la atracción de otras empresas al distrito. Se crean cuatro clústers de actividad a partir de los cuales se promociona el distrito desde entonces: las TIC, el sector biomédico, el sector energético y el sector audiovisual. Al año siguiente se realizan las segundas jornadas en las que se añade el sector diseño. Esta selección estaba fuertemente condicionada por el desplazamiento de empresas en la primera fase de desarrollo del proyecto, o por decisiones posteriores, como la creación de un centro del diseño en la plaza de les Glòries. Las jornadas dejaron de celebrarse en 2010. Todos estos esfuerzos parece que han dado sus frutos y hay ciertos indicios de aglomeración de empresas. Recientes estudios sobre el 22@ muestran como efectivamente se han concentrado empresas del conocimiento en la zona. Sin embargo también muestran que el crecimiento ha sido solo ligeramente superior a la tendencia de transformación del conjunto de la región metropolitana de Barcelona (Viladecans-Marsal y Arauzo-Carod, 2012) e incluso menor que algunas otras zonas industriales en las que, si bien ha habido políticas de promoción económica, estas han tenido un presupuesto sensiblemente menor.

La creación de economías de aglomeración sin embargo, parece trascender la marca 22@ y aprovecharse de la identidad del Poblenou. Algunas empresas del barrio han promocionado un “nuevo distrito del arte y la creatividad” al que han llamado Poblenou Urban District. La asociación incluye artistas, empresas y escuelas de diseño, despachos de arquitectura, empresas de publicidad, restaurantes y otras empresas del sector gastronómico. A diferencia del 22@network, la asociación ha surgido desde abajo e incluye empresas situadas físicamente en el área 22@ y otras que están en otras zonas del Poblenou. Dos cosas son reveladoras del nombre de la asociación. En primer lugar, propone la idea de ‘distrito urbano’ en contraposición a un ‘distrito de actividades’ como se promocionaba el 22@. Distrito urbano remite al concepto de la concentración de interacciones sociales en un espacio reducido y que caracteriza a la ciudad, lo que Edward Soja llama ‘Sinecismo’ como aquello que define a la ciudad más allá de sus características físicas, y que ha sido analizado por la sociología urbana desde Simmel.   En segundo lugar, parte del Poblenou como una realidad social en la que el conjunto de empresas participantes están insertas. Recuperar el nombre de Poblenou permite aglutinar una gran diversidad de actividades vinculadas al diseño, el arte, gastronomía o formación, entre otras, bajo una espacio común, esto es un barrio con una gran intensidad de interacciones sociales, algunas de las cuales (solo algunas) tienen carácter económico. Así, el uso del nombre ‘Poblenou’ remite no solo al pasado histórico del barrio sino también al conjunto de la vida social de barrio, incluyendo su vida comercial, el papel de las asociaciones vecinales de todo tipo y el conjunto de instituciones existentes. Parece la elección lógica si se trabaja en el barrio y se generan relaciones de proximidad con el resto de empresas con las que se puede complementar la actividad económica independientemente del sector.El video de la entrada en escena del  Poblenou Urban district muestra claramente este discurso:

Esta recuperación del nombre Poblenou muestra hasta que punto la propuesta del ayuntamiento de Barcelona de crear ‘desde arriba’ un distrito de actividades del conocimiento en el antiguo Poblenou ha sido un fracaso en términos de aparición de ‘clústers’ reales vinculados a la vida urbana. En todo caso, intentar ‘crear’ desde cero un espacio urbano, es decir, un espacio de relaciones sociales densas que permitan la innovación y el crecimiento económico sin tener en cuenta la vida social previamente existente en el espacio sobre el que se pretende actuar ha hecho mucho más difícil que emergiera un auténtico distrito urbano. Sin embargo, puede que este empezando a salir ahora ‘desde abajo’, cuando el desarrollo urbanístico se ha visto frenado debido a la crisis y el ayuntamiento ha tenido un papel menor en la atracción de grandes empresas. Lo que sale es fruto de la complementariedad entre pequeñas empresas del ocio, el diseño y los sectores artísticos que no se sienten representados por la marca “22@” y que se integran en la vida del barrio.

Referencias:

 Elisabet Viladecans-Marsal & Josep-Maria Arauzo-Carod, 2012. “Can a knowledge-based cluster be created? The case of the Barcelona 22@ district,” Papers in Regional Science, Wiley Blackwell, vol. 91(2), pages 377-400, 06.

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